ESTRUCTURAS INTERNAS... UN VIAJE POR LA INGENIERÍA DEL SER
BLOQUE 3 – “Naturaleza, Conexión y Expansión del Ser”
EPISODIO 11 · Naturaleza y presencia – Fundaciones invisibles del alma
Hay lugares donde el alma respira diferente.
Un bosque húmedo.
Una playa silenciosa al amanecer.
Un cielo del sur lleno de estrellas que parecen hablar entre ellas.
La naturaleza no nos habla con palabras, sino con presencia...
una presencia antigua, tranquila, que recuerda lo esencial.
Cuando caminamos en medio de árboles, montañas o ríos, algo en nosotros se alinea sin esfuerzo.
Es como si el alma reconociera un plano original, un diseño sagrado que sostiene nuestra existencia.
En ingeniería, ninguna estructura es estable sin una fundación bien diseñada, un contacto firme con la tierra.
Las raíces de un edificio no son visibles, pero sostienen todo...
El alma funciona igual...
si no está arraigada a algo mayor que ella misma... la tierra, el silencio, la presencia... se vuelve inestable, nerviosa, dispersa.
La naturaleza cumple la función de esas fundaciones invisibles.
Cada vez que un ser humano se conecta con un entorno natural, la estructura interna se reequilibra.
Los pensamientos se ordenan, el cuerpo baja la tensión, el espíritu se expande.
Es como si la tierra nos recalibrara.
En ingeniería geotécnica, se estudia la capacidad portante del suelo...
qué tan firme es, qué tanto asentamiento permite, cómo se comporta ante cargas.
Así, cuando una persona vive desconectada de la naturaleza, su “suelo emocional” pierde firmeza...
hay más desplazamientos, más vibración, más fatiga.
Entrar en contacto con la naturaleza... caminar sobre pasto, abrir ventanas, mirar el mar...
es mejorar la capacidad portante del alma.
Y no se requiere una gran cordillera para esto...
una planta en el escritorio, la luz que atraviesa una ventana, el sonido del viento contra una cortina…
todo lo vivo es una invitación al enraizamiento.
Cuando miramos un árbol, recordamos que podemos sostenernos.
Cuando tocamos la tierra, recordamos que pertenecemos.
Cuando escuchamos un río, recordamos que la vida fluye sin que tengamos que controlarla.
La naturaleza es nuestra supervisora silenciosa.
Evalúa nuestras tensiones internas sin juzgar.
Recibe nuestras cargas con suavidad.
Y nos devuelve a un estado que la modernidad no puede ofrecer...
la simplicidad.
En un bosque no necesitamos explicar quiénes somos.
En el mar no necesitamos defendernos.
En la montaña no hay expectativas que cumplir.
Allí, el alma desnuda es suficiente.
La tierra sostiene sin pedir nada.
El árbol crece en silencio.
El río se mueve sin prisa.
Y en esa quietud, el alma aprende su lección más profunda...
no necesitas perfección... solo necesitas raíz.
Raíz en la presencia, raíz en el ahora, raíz en lo esencial.
Mantra recomendado:
"Govinda Jai Jai"
(FE-2026)